Camino a las montañas

Desde el último post han pasado varias cosas que trato de resumir aquí.

Después de Trivandrum, habíamos planeado visitar a una persona que vive en una reserva de tigres cerca de Ooty, la ciudad en las montañas de Tamil Nadu. Aunque en kilómetros la distancia no es tanta, en la India te puede tomar todo el día hacer unos 300km.

Nuestro amigo en Trivandrum se dirigía a Kochi y amablemente nos llevó hasta ahí en coche. De ahí continuamos en autobús. Casi sin parar, el trayecto Trivandrum-Ooty nos tomó desde las 3:30pm hasta las 7am.

El último autobús que monta hasta Ooty estuvo hermoso, sobretodo ver el amanecer mientras el autobús serpenteaba la carretera en las montañas.

El bus que baja hacia la reserva de Mudumalai estuvo muy bonito también, con vistas a las plantaciones de té.

En Mudumalai conocimos a John, un inglés cuya familia a vivido en la región desde hace muchos años. Su casa es un oasis de tranquilidad en el desorden de la India.
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Ahí pasamos tres días en la piscina, comiendo, leyendo, durmiendo.

Lamentablemente nuestro safari para buscar tigres y elefantes no tuvo éxito, pero simplemente visitar el bosque fue hermoso. Justo cuando empezaba a pensar que no quedaba nada para la Madre Naturaleza en la India.

Hospitalidad, Varkala y Elefantes

Hoy estamos de nuevo en Tamil Nadu, pero en las montañas. ¡La belleza y calma del lugar son impresionantes! Apenas puedo creer que seguimos en la India.

¿Qué ha pasado desde el último reporte? Nos quedamos en Trivandrum por algunos días, recargando las baterías. Tanto que no vimos ni la ciudad. Afortunadamente el sábado llegó el dueño del lugar donde nos estábamos quedando y nos invitó a cenar a la famosa playa de Varkala.

Varkala es un lugar con mucha tradición de yoga y ayurveda en una playa enorme con un acantilado donde se encuentran muchas tiendas y restaurantes. Y muchos turistas rusos.

La hospitalidad de este empresario indio me impresionó. Prácticamente nos dejó su departamento mientras él se encontraba de viaje, vino a vernos en vez de ir a ver a su hija enferma que se encontraba en Cochin y luego llega y nos invita a cenar a una playa a hora y media de su casa. Y nos lleva en taxi porque su auto no está en la ciudad. No nos permite pagar nada tampoco.

Sin embargo, debe haber algún malentendido, algo que hayamos dicho no hecho que haya estado fuera de lugar porque al día siguiente parece mucho menos entusiasta. Seguramente le habrá parecido raro que no hayamos salido nunca a ver la ciudad.

Decidimos que es hora de moverse de cualquier manera y al fin ir a este lugar dentro de una reserva natural que suena fantástico. La persona que nos invita, un británico retirado en la India, suena interesante también.

Aprovechamos que la persona de Trivandrum va a Cochin a ver a su hija y venimos con él. De nuevo nos invita a comer en un restaurante en el camino, donde además de servir comida, venden perfumes importados y desodorantes.
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De Cochin, tomamos una serie de autobuses que nos llevan a Ooty, la ciudad en las montañas en Tamil Nadu. Salimos de Trivandrum como a las  3:30pm y llegamos a Ooty como a las 7am, con pocas escalas. Bibi duerme casi todo el camino, despertándose solamente cuando hacemos escala en algún lado. Creo que heredó mi facilidad de dormir en casi cualquier lugar y circunstancia.

Subir a las montañas hasta Ooty al amanecer es la mejor parte del viaje hasta ahora. Ver la luz del sol que sale detrás de las montañas… Visitamos la ciudad bien abrigados ya que estamos a 2200m de altura y después de un rato decidimos venir a la casa en la reserva, cerca de Mudumalai.

Saliendo de Ooty vemos las plantaciones de té y al bajar de la montaña vemos un letrero que dice “Cuidado con los elefantes en la carretera”.

Johny, la persona que nos invita tiene una casa en la reserva con un hermoso jardín  y piscina, pero lo más importante, una hermosa vista a las montañas.
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Johny nos muestra fotos del último elefante que entró y destruyó el jardín en la noche y nos dice que no salgamos de la casa después de la caída de la noche porque los elefantes y otros animales son muy agresivos. Nos dice que cada mes hay dos o tres personas que mueren alrededor de este lugar atacadas por tigres o elefantes. Gulp.

Bibi es un poco difícil estos días. Tal vez sea por los dientes. ¡O tal vez prefiere estar en movimiento en el bus, caminando, en el auto!

Adiós Tamil Nadu. Hola Kerala

Dejamos Tamil Nadu y sus templos. Después de Thanjavur, pasamos un día en Madurai donde visitamos, ¿qué creen?, otro templo.
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Después tomamos un tren de noche para acercarnos a Kerala. Como dice mi amiga Ana ” Incredible India”. Nuestras camas estaban ocupadas y tardó como 45min y una larga discusión en Tamil con el mánager del tren para que la gente se moviera. Y luego me fue muy dificil dormir porque la  gente no dejaba de moverse, prender y apagar luces. Había un señor que venía y se sentaba en la esquina de mi litera sin preguntar nada y había un niño al lado que no dejaba de llorar.

Después de pasar un rato a Kanyakumari, el punto más al sur de la India, nos dirigimos a Trivandrum, la capital de Kerala. Y vimos montañas por primera vez.

¡Cómo todo es más verde y más limpio y menos ruidoso! Aquí hay una mayoría de cristianos y musulmanes y menos hindúes. Todo el mundo te pregunta por tu religión aquí. Como nos comentó un cristiano que nos encontramos “Kerala es más limpio porque hay menos hindúes”.

La suciedad y un bebé que toca todo

Bibi está en la edad de tocar todo y luego chuparse las manos. O meterse las cosas a la boca. Y siendo la India el lugar más sucio del mundo según mi experiencia personal, no puedo evitar sentir aprehensión.

Antes de llegar a la India acordamos que seriamos bastante paranoicos respecto a la limpieza. Tenemos alcohol liquido y nos lavamos las manos con él antes de tocar los alimentos o la boca de Bibi y le lavamos igual a él sus manos después de que haya tocado algo en el restaurante, el autobús, etc. Y siempre antes de que se chupe los dedos.

Hasta ahora no se ha enfermado, gracias a la leche materna seguramente.

Maratón de templos

Tamil Nadu es conocido por sus templos de mil años de antigüedad o más. Tuvimos la suerte de conocer una familia hindú que hacia una ruta de templos y que nos permitieron acompañarles.

Al fin tuvimos pudimos entender un poco más de los rituales. En realidad cada capilla tiene un dios y un sacerdote y la gente les lleva ofrendas y el sacerdote hace una pequeña ceremonia, bendice las ofrendas y le regresa una pequeña parte de ellas a la persona. Dependiendo del dios, la gente recibe agua, flores benditas, tocan una copa y tocan el fuego de una vela que el sacerdote enciende. Posteriormente hay que dar una vuelta alrededor del templo.

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Llegamos a Thanjavur ayer y hoy visitamos el templo de Brihadisvara que es un poco distinto al resto de los templos ya que no es multicolor. También tiene muros que cuentan la historia de los dioses.
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Bibi es la sensación como siempre y se deja abrazar por todo mundo.
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Pero esta vez, hasta Julien es popular.
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Decadente

Ayer tenía ganas de algo dulce y aprovechando que estaba en el supermercado compre un helado Hagen Daaz y un Kitkat sin pensar demasiado. Al llegar a la caja, me di cuenta que costaba todo 265 rupees. Me pareció caro pero seguía en la luna así que pagué sin más. Al salir me puse a pensar que era la mitad del precio de una guest house y como el equivalente de dos comidas para dos en un restaurante. Y me sentí peor al ver que ambos productos venían de Europa.

Realmente me dio dolor de estómago comer eso al pensar que acababa de gastar el equivalente de un presupuesto semanal para una familia pobre de aquí. Y en productos que vienen de Francia e Inglaterra. Pff.

La vuelta al mundo con un bebé

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La idea del viaje alrededor del mundo surgió hace dos meses cuando visitando Alemania unos amigos nos contaron que irían a Brazil y yo inmediatamente dije: ¡Nosotros venimos también!

Después me dije que si íbamos a Brazil, podíamos pasar a Argentina y Chile que están al lado. Y bueno para ir a Chile podíamos pasar por Australia y aprovechando ver a nuestros amigos que están ahí. Y si hacemos un viaje tan largo, pues igual pasar a México a ver a mi familia. Ahh y mi amigo Bobby siempre había querido que lo fueramos a ver a San Francisco y yo nunca había querido volver a poner pie en los Estados Unidos. Y porqué no pasar a Montreal a ver a Laurent, nuestro ex compañero de piso de Lyon. La idea de ir a la India surgió después ya mirando el mapa y al saber que hay vuelos directos de la Isla de la Reunión hacia Chennai. Y así se armó fácilmente el viaje.

Cuando le presenté el plan a Julien al día siguiente, dijo que sí, como siempre.

No me preocupa mucho el hecho de viajar con un bebé. Desde que Damian tiene días lo llevamos a todos lados ( al supermercado, al bar, a la montaña) y ha demostrado ser un niño muy sanito y muy adaptable a las circunstancias.

Y aquí estamos, en un café en Pondicherry, tomando una limonada y escribiendo el blog con Damian en nuestras piernas.

Bibi en la India

Dejamos la Reunión después de Navidad y después de una semana de separar, tirar, vender, regalar y empacar nuestros bienes. No puedo imaginarme la cantidad de basura que la persona promedio tiene si lleva viviendo varios años en el mismo lugar. Yo que me mudo casi cada seis meses siempre me deshago de la mitad de mis cosas.

Primera parada, Chennai. Una de las ciudades más grandes de la India.

Todo lo que me dijeron de la India es cierto. Cuando le he preguntado a mis amigos que han visitado la India que qué les pareció, siempre se quedan pensando unos minutos antes de responderme. Y efectivamente, la respuesta no es fácil. La India es sorprendente, llena de colores, sabores y olores – ¡que no todos agradables!. Es el lugar mas sucio que haya visto y de los más ruidosos. Caminar por la calle requiere suma concentración.

Chennai tiene una playa enorme, de 30 km de largo. Pero como el resto de la ciudad, es muy sucia. Y lo peor es que además de verse como un basurero público también es un poco un baño público, sobretodo cerca del vecindario de los pescadores. Vimos dos tortugas muertas en distintas partes de la playa.

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Bibi es una súper estrella. La gente nos para en la calle para besarlo, tomar fotos, abrazarlo, pellizcarle las mejillas. Y nosotros detrás lavándole las manos con alcohol. Porque inevitablemente todos los que vienen a la India se enferman del estómago tarde o después con distintos grados de gravedad. Mi esperanza es que a Bibi no le toque porque todavía no come en la calle.

Desde hace un mes come purés y durante los primeros días hemos tenido acceso a una cocina para hacerle su sopa. Estamos buscando opciones para cuando no tengamos cocina porque aquí no existen los “gerbers” o purés industriales para bebés. Pero hasta ahora no ha sido problema.

Bibi ha adquirido la capacidad de dormir incluso con el ruido infernal de los tuktuks y los autos mientras estamos en la calle.
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